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AXION energy asume el dasafío de abastecer a las empresas mineras

14 JUL. 2026

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a minería argentina se prepara para un salto de escala que puede convertirla en uno de los grandes motores de exportación del país durante la próxima década. Con exportaciones que este año superarían los US$ 6000 millones, una proyección por encima de los US$ 15.400 millones para 2030 y una meta superior a los US$ 35.000 millones hacia 2035, la actividad enfrenta una pregunta central: cómo abastecerse de energía, combustibles, lubricantes, logística y servicios cuando se trabaja todo el año, en zonas alejadas y bajo condiciones extremas. 


Ese desafío ocupa hoy un lugar central en la agenda de AXION energy, uno de los jugadores que ya atiende operaciones mineras en el sur y en el norte del país. Para Norberto Scilipoti, Sales Manager de la compañía, el salto previsto para el sector abre una oportunidad de escala, pero también exige una red preparada para responder con precisión técnica, infraestructura, distribuidores locales y capacidad de reacción en campo.


Según Scilipoti, en la Argentina existen cerca de 100 proyectos mineros, de los cuales unos 25 se encuentran en producción y alrededor de 75 avanzan en distintas etapas, que van de exploración avanzada a prefactibilidad, construcción o desarrollo. A esa base se suma otro grupo de iniciativas en fases iniciales, lo que amplía el potencial de una industria que ya dejó de estar asociada solo al oro y la plata, y que cada vez mira más al cobre y al litio.


El ejecutivo señala que estos dos minerales ganaron relevancia por la demanda asociada a la transición energética, el almacenamiento de energía y el desarrollo de nuevas redes eléctricas. En ese contexto, la Argentina parte con una ventaja por la riqueza de sus recursos naturales, pero esa oportunidad también trae exigencias, porque los proyectos (además de construirse) también necesitan sostenerse y operar sin interrupciones.


Una industria que exige energía todos los días del año

La minería tiene una particularidad que la diferencia de otros sectores. No puede frenar. Opera los 365 días del año, muchas veces en altura, con nieve, polvo, caminos complejos y grandes distancias respecto de los centros de refinación o despacho. Por eso, especialmente en esta industria, el abastecimiento de energía es un factor fundamental para garantizar la continuidad operativa. 


Scilipoti explicó que AXION energy trabaja hace años en una estructura capaz de atender esa demanda. La compañía abastece proyectos en el sur y en algunas operaciones del norte, y organizó su respuesta sobre cuatro dimensiones. La técnica, por los productos que necesita cada equipo. La infraestructura, por la capacidad de almacenamiento y despacho. La logística, por los recorridos extensos y complejos. Y la mano de obra, que une esos componentes en la operación diaria.


En combustibles, el foco está puesto en productos de calidad compatible con la nueva generación de equipos mineros. El ejecutivo destacó que la compañía puede producir todo el diésel ultra bajo azufre, una condición que ya domina la demanda actual y que pesará más en los próximos años. En lubricantes, AXION energy trabaja con la marca Castrol, con una línea que cubre motores, transmisiones y requerimientos más específicos de maquinaria pesada.


El peso de la última milla en San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy

Para AXION energy, la cercanía con los proyectos mineros es una parte central del servicio. Por eso, la compañía desarrolló centros logísticos, a los que identifica como distribuidores AXION mining, en San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy; cuatro provincias relevantes para el crecimiento de la actividad.


Según explicó Scilipoti, esa red cuenta con instalaciones para almacenamiento de combustibles, depósitos de lubricantes, flotas de camiones, choferes y personal técnico capacitado. La estructura permite responder la última milla – que muchas veces son viajes de dos o tres días- desde estos puntos, que se encuentran más próximos a las operaciones.


Ese esquema puede volverse todavía más relevante si varios proyectos avanzan al mismo tiempo. Para el ejecutivo, uno de los principales desafíos será la simultaneidad, ya que distintas iniciativas pueden requerir infraestructura, servicios, combustibles, lubricantes y mano de obra en plazos parecidos. Además, muchos proyectos tienen escala global, lo que eleva las exigencias para toda la cadena de abastecimiento.


Por eso, la logística no puede depender de una única base ni de respuestas improvisadas. Debe funcionar como una red, con stock, cercanía, conocimiento de las rutas y capacidad para resolver contingencias.


Dicho esto, para el ejecutivo el diferencial de AXION energy está en el acompañamiento. Ese soporte resulta clave porque cada equipo puede necesitar un producto distinto. No es lo mismo un motor que una transmisión, ni un componente de uso general que una pieza sometida a condiciones extremas. Una recomendación incorrecta puede afectar el rendimiento de la maquinaria, reducir su vida útil o generar paradas no previstas.


La compañía trabaja junto a los equipos de mantenimiento de las mineras para definir qué producto utilizar en cada caso y cómo administrarlo dentro de la operación. Además, acompaña con entrega en tanques del cliente, provisión de tanques, operación en sitio, manejo del producto, control de inventarios y planificación de reposiciones.


El objetivo es mejorar la productividad, reducir costos de mantenimiento y evitar interrupciones en minas que funcionan todos los días del año.


Por qué el cobre cambia la escala del abastecimiento

Aunque el litio ganó protagonismo en la minería argentina durante los últimos años, el cobre empieza a concentrar una atención cada vez mayor. La diferencia está en la escala de los proyectos y en la cantidad de energía e insumos que necesitan para operar.


Scilipoti explicó que los proyectos de cobre demandan mucho más combustible que los de litio, sobre todo cuando se trata de minas a cielo abierto. En ese tipo de operación se utilizan camiones fuera de ruta de gran porte, equipos pesados, plantas de trituración, campamentos y, en muchos casos, generación eléctrica a diésel porque los yacimientos están lejos de las redes eléctricas.


En el caso del litio, el consumo de combustible suele ser alto durante la etapa de construcción. Sin embargo, una vez que el proyecto entra en producción, la demanda puede bajar si cuenta con gas o conexión eléctrica. 


Esta claro que la minería argentina atravesó distintas etapas de desarrollo. A fines de los años 90, proyectos como Bajo de la Alumbrera y Cerro Vanguardia marcaron el inicio de una actividad de mayor escala. Más tarde llegó Veladero y, después de un período de menor ritmo, aparecieron nuevas iniciativas de oro y plata en el sur del país.


En ese escenario, el objetivo de superar los US$ 35.000 millones en exportaciones mineras requiere algo más que inversión en los yacimientos. El desafío será adaptarse al ritmo que marque la industria. Si varios proyectos avanzan en simultáneo, aumentará la presión sobre la infraestructura, el transporte, el stock y el personal especializado. Si el desarrollo ocurre de manera más gradual, la clave será sostener capacidad de respuesta y flexibilidad. En cualquiera de los dos escenarios, la energía aparece como una pieza central para convertir el potencial minero argentino en exportaciones concretas.

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